Thursday, November 05, 2009

Incursión vasconavarra

El próximo miércoles 11 de noviembre, a las 10 horas, hablaré Deo volente sobre La invención de América en Pamplona, en la Universidad de Navarra, y el 12 a las 19.30 lo haré sobre el tema De Lista a Tassara o la aportación sevillana a la transición poética del Neoclasicismo al Romanticismo, en la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País, de Vitoria.

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Pronto en los escaparates

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Wednesday, November 04, 2009

Passus et crucifixus

5. La superioridad de Occidente

Cuando Nietzsche decretó la muerte de Dios, escribía Maragall, no sin reservas, que "en un país moderno y civilizado no hay más allá". Poco moderna y poco civilizada debía de ser la Italia del Renacimiento para que Lorenzo el Magnífico dijera que todo el que no cree en la vida eterna es un muerto en vida. Nosotros estamos más cerca, cronológicamente por lo pronto, de la Barcelona de la Semana Trágica que de la Florencia del Renacimiento, y será por eso por lo que estamos tan orgullosos de nuestra modernidad y de nuestra civilización. Si Occidente no se creyera superior no habría instituciones como el Tribunal Penal Internacional, por ejemplo, ante el que han de comparecer todos cuantos infringen los mandamientos de la Modernidad. Ahora bien, sale un político y dice las mismas cosas que vienen diciendo Paz, Popper, Finkielkraut, Fukuyama y otros, y todos sus congéneres a una se rasgan las togas pretextas. Todo buen progresista mira, en el mejor de los casos, por encima del hombro a todos aquellos que aún creen en el más allá. Entre los méritos que exhibe el Tribunal Constitucional alemán al conmemorar su medio de siglo de existencia están el de haber legalizado el aborto y hecho retirar el crucifijo de las escuelas. Decía Baroja que no le perdonaba a Truman que hubiera tirado la bomba atómica en Nagasaki pudiéndola haber tirado en Pamplona. Tampoco yo le perdono al suizo Laibacher que hiciera en Zug – ametrallar al concejo municipal en pleno - lo que podía muy bien haber hecho en Karlsruhe.

(Crónicas anacrónicas, Àltera, Barcelona, 2003)

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Otro homenaje


AGUSTÍN DE FOXÁ
CINCUENTA AÑOS
DESPUÉS
MARTES 10
DE NOVIEMBRE
19,30 horas. Agustín de Foxá en su cincuentenario
José Miguel Santiago Castelo, Escritor. Subdirector de ABC
MARTES 17
DE NOVIEMBRE
19,30 horas. Madrid de corte a checa
Juan Manuel de Prada, Escritor
MARTES 24
DE NOVIEMBRE
19,30 horas. Foxá: conde, diplomático, gordo, de
derechas. Gran poeta
Juan Van Halen, Poeta. Doctor Honoris Causa por la
Universidad de Alcalá
MARTES 1
DE DICIEMBRE
19,30 horas. Foxá articulista
Jaime Siles Ruiz, Poeta. Presidente de Asociación
Española de Estudios Clásicos
AGUSTÍN DE FOXÁ
CINCUENTA AÑOS DESPUÉS
Lugar de celebración
Salón de Actos
Instituto CEU de Estudios Históricos
Casa Palacio del Duque del Infantado
Carrera de San Francisco 2. Madrid
Información
Teléfono: 91 354 07 18
E-mail: togores.fhm@ceu.es
ENTRADA LIBRE

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Tuesday, November 03, 2009

Una extranjera en Sevilla




Me contaba Manuel Halcón que, allá a mediados de los años 20, estaba él con Pepín Ybarra en la playa de Chipiona y vio venir paseando a una pareja de una belleza y una armonía tan ideales que, más que salida del mar, parecía nacer de él. Cuando llegaron a su altura, Pepín, es decir, el conde de Ybarra, hizo las presentaciones. Ella era catalana, de Barcelona, y él dominicano, aunque también de origen catalán. Se apellidaba Llompart. A Llompart, que era lo que en la época se llamaba un sportsman, lo había traído el conde de Ybarra a Sevilla para que le montara un club de golf. Traía ella una cesta, con las cosas que las mujeres distinguidas suelen o solían llevar a la playa, y en ella pudo ver Halcón un libro. Picado por la curiosidad, buscó el título mirando con disimulo. Se trataba de una obra que hacía menos de un año había aparecido en Francia: À la recherche du temps perdu, de un tal Marcel Proust. Una persona así tenía difícil encaje en la Sevilla de su tiempo; su marido, al fin y al cabo, no era más que un empleado distinguido de un aristócrata, y poco en común podían tener ni él ni ella con la burguesía de la época. Una mujer de educación refinada, que había viajado por Europa y que conocía otros idiomas aparte de sus dos lenguas natales, no tenía más remedio que hacer causa común con la colonia extranjera, con esa colonia extranjera de ingenieros suizos, ingleses, alemanes que seguía mandando a sus hijos a estudiar a sus países de origen. La vida familiar de Paulina no debió de ser muy feliz, pues el marido debió de justificar los recelos con que sus padres allá en Barcelona habían visto el casamiento. El, o no ganaba mucho o gastaba más de lo que ganaba, de suerte que ella tuvo que verse reducida con sus dos hijas de corta edad a la estrechez de un cuarto de pensión en aquellos veranos tórridos, que apenas mitigaba en sus escapadas con las amigas extranjeras para nadar en Alcalá del Río o en Alcalá de Guadaira. Es difícil, y penoso además, reconstruir la biografía de esta mujer extraordinaria que tuve la suerte de conocer en el ocaso de su vida. Lo más importante no es lo que nos digan unos u otros, sino lo que ella puso de sí misma en las novelas que dejó escritas; en Aprendiz de persona, su infancia, su niñez, su adolescencia; en Mundo pequeño y fingido, esa novela increíble ambientada en el lago de Ginebra, hay, entre otros personajes complejos, una condesa italiana, y lo que la autora cuenta de su matrimonio es muy posible que sea algo que ella conoció muy de primera mano. Ese mundo novelesco no tuvo para Paulina nada de pequeño ni de fingido; fue el mundo de su juventud, un mundo que supo revivir en aquella Sevilla de la que nunca volvió a salir y donde parecía extranjera.

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Monday, November 02, 2009

Letras europeas


Una traducción modélica
Tengo que agradecerle a Hans Leopold Davi el conocimiento de Marie Luise Kaschnitz, fallecida en Roma en 1974, conocimiento que estriba en la impecable traducción de sus poemas en prosa con el título de Aún no está decidido*. La edición española está patrocinada por Sarah Girri y Jorge Gallardo. O mucho me equivoco o estas personas tienen algo que ver con Sarah Gallardo, la viuda del escritor Héctor A. Murena, que vivía en Roma cuando la Kaschnitz pasó a mejor vida. No llegué a conocer personalmente a Sarah Gallardo y eso que yo también vivía en Roma, pero me hablaba mucho de ella su gran amiga Lucrezia Cipriani Pannunzio, excelente traductora de autores hispanoamericanos, Murena entre ellos, con quien yo me había escrito en un momento en que se podían contar con los dedos de una mano los literatos que nos oponíamos a los dictados del pensamiento dominante en Occidente. Es pues más que probable que Sarah Gallardo tratara en Roma a Marie Luise Kaschnitz. Y es probable que yo mismo me haya cruzado con ella en la Librería alemana Herder, junto a Montecitorio, pues la Kaschnitz, casada con un arqueólogo austriaco, era librera de profesión y había ejercido su oficio en Weimar y Munich antes de hacerlo en Roma.
A Hans Leopold Davi lo conozco desde finales de 1958, cuando yo vivía en Wuppertal y acababa de salir La calle de la Luna, mi primer libro de poesía. No sé cómo supe de su existencia - ¿pudo ser Doris Deinhard, la traductora de Platero y yo? - pero la simpatía literaria fue inmediata y lo raro es que nunca nos comunicáramos en los largos años que pasé en Suiza y en Italia. Fue gracias a José Antonio Muñoz Rojas como volví a saber de él, pues había ido a visitarlo a la Casería del Conde y José Antonio le dio mis señas. Poco tiempo después nos conoceríamos personalmente en Lucerna y reanudaríamos la amistad. A esa amistad debo la versión de unos versos míos que hizo publicar en Die Neue Zürcher Zeitung más alguna que otra entrevista o comentario en alguna publicación de la Suiza alemana. Debo decir que, en general, he tenido suerte con mis traductores, que también se pueden contar con los dedos de una mano. Son pocos, pero inmejorables. Yo que a mi vez he intentado serlo, sé muy bien lo difícil que es conseguir la perfección, que es lo que Leo Davi consigue en su versión de los poemas de la Kaschnitz. Claro está que Davi tiene la gran ventaja de ser prácticamente bilingüe. Puede decirse que su primera lengua fue la española, es decir, la lengua de su niñez y adolescencia transcurrida en Canarias, donde nació en 1928. Al concluir la guerra mundial, realizó sus estudios superiores en Zurich y en París y acabó instalándose en Lucerna. En Lucerna y en 1959 está fechada la dedicatoria de sus “pecados poéticos de juventud en París” Gedichte einer Jugend, cuadernito publicado en París en 1952, precedido de una cita de San Agustín. Otro género cultivado por él es el relato corto: Der Herz Mahler, Das Gerippe der Windmühle, con dibujos de su esposa Silvia, que además es librera, como la Kaschnitz.
Los mejores traductores de poesía suelen ser los poetas. Es difícil, sin un cierto hábito de la composición y la versificación, verter al idioma propio el verso escrito en un idioma ajeno. El caso de Davi es además especial, pues no está claro cuál de los dos idiomas que posee es más suyo. Los poemas de la Kaschnitz y las versiones de Davi están frente a frente y nada desmerece la página izquierda de la derecha. Marie Luise Kaschnitz refleja el mundo contemporáneo y lo trasciende, lo interioriza, en imágenes que rozan lo onírico. Y en la versión no sólo están con toda fidelidad esas imágenes difíciles, esas vivencias insólitas, esas conclusiones depresivas, sino la fuerza de un lenguaje directo, eficaz, ácido a ratos, tierno a veces, en el que nada falta ni nada sobra.
Si hay que señalar algún fallo en la traducción, ése sería el de la contraposición del Fiat y el Vauweh, que el lector hispánico entendería mejor si se dijera el Fiat y el Volkswagen, o VW si se prefiere. Tampoco es muy afortunado, al aludir en la solapa a los desplazamientos de la Kauschnitz por las antiguas provincias del Reich, llamar a la Prusia Oriental y a Koenigsberg por los nombres que tendrían después de la segunda guerra mundial. Bueno está que “los nacionalistas (tengan) que enmendar continuamente la plana a su país”, como dice la Kaschnitz, pero lo que no pueden ni deben es estar enmendando continuamente la Historia, la Geografía y la Gramática.
* Marie Luise Kaschnitz. Aún no está decidido. Traducción de Hans Leopold Davi. Editorial Pre-textos. Madrid, Buenos Aires, Valencia, 2008.

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Sunday, November 01, 2009

La Memoria Senil en la Basílica de la Macarena

Véase Amigos del Túnel

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Saturday, October 31, 2009

Góticos

Escribe don Luis Suárez Avila en el Diario de Cádiz

Con la ola de laicismo, se nos han colado los sucedáneos de sacramentos –more civil--, y la reconversión mimetista del dogma de la comunión de los Santos. Pero, claro, todo en versión hortera, bilingüe, feista y repugnante. La víspera del Día de Todos los Santos, los niñatos y niñatas se disfrazan de muertos y nos hacen creer que esa noche es la puerta que separa el mundo de los vivos del de los difuntos y que los difuntos vagarán por las calles de los pueblos donde vivieron. Solamente poniendo una vela por difunto que hubiera habido en una casa, los espíritus no molestarán a sus habitantes. O sea, una majadería. Mucho más fundamento tenían, cuando yo era chico, aquellos fantasmas que tenían aterrados a los vecinos de ciertas calles. A los que los vieron, se les oyó relatar que tenían en la cabeza una calabaza con cara humana y que por los ojos, la nariz y la boca tenían luz. El resto del cuerpo era una sábana y algunos hasta llevaban cadenas atadas a los pies. Famoso fue uno que aparecía, una noche sí y la otra también, por la calle Durango. A mí me lo contaba la tata Antonia. La verdad es que era una manera de espantar a la gente para dar vía libre a tal cual amante que tenía su querida, de modo discreto, en esa calle. Lo de postín era tener la querida en Puerto ¨Real, villa a la que las burladas esposas portuenses llamaban “refugium peccatorum”. Se ha dado en llamar góticos a los siniestros niñatos y niñatas que usan atuendos funerarios y hasta llevan en la mochila un ataúd. Góticos, en cierto sentido, los ha habido siempre. Un gótico, atípico e impropio, fue Angelito Martínez, el autor de los muñequitos de Nacimiento, que había construido su ataúd y lo tenía debajo de la cama. Otro, Don Daniel Martínez García, el erudito montañés, propietario del Almacén del Cañón, en la esquina de la calle Vicario y Ganado, que se labró su tumba en el Cementerio campal de Santa Cruz de esta Ciudad y puso en su lápida, donde todos ponen “tu viuda y tus hijos no te olvidan”, como era soltero y sin familia, la palabra “ÉL”. Es decir que él mismo no se olvidaba de sí. A quienes tengan la curiosidad de comprobarlo, les diré que está su tumba, entrando, a la izquierda del primer patio, escrita su lápida, como no podía ser de otro modo, en letra gótica. Un gótico actual es nada menos que el Presidente del Gobierno, aficionado a abrir tumbas, y, sobre todo, heridas cicatrizadas. Por cierto que me pregunto, en estas fechas, conociendo la indumentaria normal de las niñas de Zapatero para las recepciones oficiales en la Casa Blanca, cómo se habrán disfrazado para la noche de Halloween. Pues para dar miedo al miedo, me dicen.

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Friday, October 30, 2009

Memoria histórica



Carta enviada el 13 de julio de 1936 desde Madrid por mi tía Sara, que opositaba con su hermano Domingo a plaza de profesores de Bellas Artes, a Sevilla, donde nos habíamos refugiado como tantas familias amenazadas por la revolución en marcha.
Debajo de la firma, en lápiz rojo, puede leerse: Acaban de confirmar el asesinato de Calvo Sotelo y la situación está muy grave.

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